sábado, 1 de diciembre de 2007

ESOTERISMO EGIPCIO

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Escritores consagrados de la antigüedad clásica como Herodoto, considerado el padre de la historia; Plutarco, el maestro de la semblanza y la biografía y Pitágoras, del misterio de los números, nos hablan de Egipto como una cultura altamente adelantada, sabia y profundamente iniciática en el estricto esoterismo. Y en el medio de la cual como esencia o sustratum estaba el mundo insospechado de la magia sagrada ritualística y que no era otra cosa que el proceso intuitivo que conducía a las diferentes ciencias y que partía de un enunciado fundamental donde se reconocía en el ser humano cuatro niveles existenciales: el cuerpo animal, el cuerpo intelectual, el cuerpo astral o sublimado y la esencia vital. Antiguo Egipto La historia del antiguo Egipto puede dividirse en tres períodos: Imperio Antiguo, Imperio Medio y el Imperio Nuevo. Para darse cuenta de su importancia histórica e iniciática el Imperio Antiguo se remonta a 5 mil años antes de Nuestra Era y tuvo como centro espiritual la sagrada ciudad de Menfis. 

El Imperio Medio tuvo su centro espiritual en la ciudad de Tebas y va desde la XI dinastía hasta la XXI, abarcando 25 siglos y fue destruida por las hordas de nómadas de los famosos Hititas. 

El Nuevo Imperio tuvo su centro de espiritualidad en Saís, la famosa ciudad de las palmeras, donde sobresale la personalidad del faraón Ramsés II y la dinastía de los faraones Sesostris, quienes reconstruyeron y construyeron el poderío egipcio que perdura a través del tiempo en sus grandes monumentos ubicados en las márgenes del Nilo. Luego vino la decadencia definitiva con la ocupación de Alejandro Magno y funda la ciudad de Alejandría. Tras la muerte de Cleopatra, última reina de Egipto (XXXI dinastía), el país fue dominado completamente por Roma. Profundos conocimientos.
 
La civilización egipcia no fue construida al azar y sin arquetipo alguno; muy al contrario todos estos monumentos sagrados atestiguan profundos conocimientos de la geometría plana, geometría cónica espacial, física angular y una conciencia superior metafísica. Los antiguos egipcios fueron una raza superior donde se desarrollaba poderes que ahora damos en llamarlos supranormales y que es el sello indiscutible de quien lleva la estrella flamígera de una conciencia superior; y para dar exacto ejemplo tenemos las pirámides, cuya construcción solo pudieron hacer aquellos que conocieron y dominaron el poder psíquico, que llegaron a conocer la desmaterialización íntimamente vinculada a la geometría cónica de un espacio no lineal sino esférico. Y la misma disposición en la construcción de los ejes de dichas pirámides atestigua en forma irreprochable a más de todo, un conocimiento profundo de la astronomía semejante a la ciencia avanzada de los Mayas. El pasaje de la entrada a las cámaras funerarias de las pirámides miraban o estaban orientadas hacia la estrella polar que ocupaba - por aquel tiempo- un sitio muy diferente al actual, y de ser así se impone aceptar que debieron conocer el movimiento retrógrado de los equinoccios que implica el que la Estrella Polar vuelva a coincidir con la misma ubicación luego de un período de 25.796 años, duración exacta de aquellas culturas que conocemos con el nombre de Atlántida y Lemuria y que dividían al globo de aquel entonces en dos únicos hemisferios y donde a su vez se nos dice - en los famosos relatos de Platón, cuyos contenidos están cargados de misticismos y revelaciones ocultistas como son los Diálogos de Timeo- que nuestro planeta estaba acompañado de dos lunas, fenómeno éste que tuvo que ver mucho con los dilatados períodos de tiempo en que se presentaron la raza de los gigantes y de lo cuales la misma Biblia hace referencia a Sansón, Goliat, Holofernes y cuantos otros más. Los egipcios personificaron todas las fuerzas de la naturaleza. La gente instruida en la ciencia iniciática o la revelación teosófica adoraban al dios Ra, o de la fuerza solar y que ameritaba conocer de antemano la oración esotérica a Isis. Amón significaba en su ideografía el sol que traía a la mente la idea del círculo sin principio ni fin y que dio más tarde principios para los enunciados filosóficos del eterno retorno, idea filosófica del pensador alemán Friedrich Nietzsche. Sub se denominaba la tierra, Nut se denominaba al espacio celeste, Un simboliza el agua, Thipon junto al cocodrilo sagrado significaba pecado. Pero todos estos elementos se unificaban en un monoteísmo filosófico al que llamaron Amon Ra, significa el nombre sagrado de la divinidad solar, la Luz perpetua, el Fiat Lux que habla la Biblia, o la luz mercurio, activo en el proceso de la alquimia medieval. Amón quería decir velados o escondidos a la simple curiosidad profana del esplendor oculto, solo visible a la vista de los iniciados místicos de consciencia superior, a los herederos delegados místicos de Menfis, Heliópolis, Says y Elefantina. Esoterismo iniciático La ciencia secreta del esoterismo iniciático egipcio está representado por una vela y por una serpiente; estos dos símbolos tenían una significación característica referente, el uno a la fuerza magnética o el fluido vital y el otro al principio del bien o principio del mal. La serpiente tan desvirtuada en la cosmogonía bíblica es mucho más noble y misteriosa. La serpiente se esconde en la tierra, el hombre se esconde en su propia conciencia, interiorizándose, auto realizándose. La serpiente lejos de significar pecado o caída significa el espíritu de la ciencia divina. Nace el huevo y esta alegoría hace íntima relación con el hombre que naciendo del huevo del vientre de su madre, puede con su espíritu elevarse a la esfera de la secreta incognosividad. Por otra parte la serpiente representa al hombre que se arrastra en la miseria del mundo carnal o material, pero que puede elevar su intuición a niveles insospechados si así se propusiera. La culebra muchas veces cambia de piel, casi en forma cíclica y esto es el hecho más evidente que tenemos a mano para hablar de que el hombre al igual que ella es un mutante en sus diferentes grados de conciencia, en tanto la estrella flamígera siga iluminando el sexto chacra en el centro del hombre. Y por último la serpiente animal divino para la religiosidad esotérica egipcia, por su hábito de enroscarse en si misma nos habla de que lo que acaba vuelve a empezar, es decir el axioma de la iglesia católica que con la muerte culmina la vida queda sin vigencia, la muerte no existe porque simplemente la vida consciente del hombre se transforma. La vela que es en los barcos impulsada por el viento, es decir energía invisible pero con poder material invisibles, de acuerdo a esto, la fuerza magnética, la electricidad fluida o el electro plasma no se los ve, no tienen corporalidad, no tienen realidad física aparente, sin embargo su influencia, su uso es real e indiscutible. La vela, aquella que es el motor natural de locomoción de las naves marinas simboliza el magnetismo curativo que tuvo sus orígenes en el Antiguo Egipto y que no es más que la normal transposición de fuerza vital o fluido electro plasmático que escapa de la mano y se proyecta al que la recibe. La cabeza en el magnetismo está considerada como el generador, como la bobina máxima del psiquismo humano, y en esto los egipcios fueron sin duda profundos conocedores y estudiosos de las diferentes modalidades que presenta la fuerza magnética presente en el huevo electro plasmático del ser humano, bajo la acción de la fuerza contraria de la polaridad. 

¿Qué es esto de la fuerza contraria de la polaridad? Es la existencia de las fuerzas positivas y negativas; y si en esto nos remitimos a la Biblia, el hombre al ser tomado del polvo de tierra significa polaridad negativa y que le corresponde al lado derecho de su cuerpo, en tanto que, la mujer tomada de la primera costilla debajo de la fuente de vida que es el corazón del hombre, y que pertenece al lado izquierdo que es la fuerza de vida, la chispa divina, el polo positivo; la distribución del fluido magnético no se trata de una simple imposición de manos, toda vez que, debemos recordar el atuendo ceremonial del faraón egipcio que tenía un casco y que en su parte superior se proyectaba una figura como de culebra, así se nos presenta estos personajes en los diferentes museos y para quien tiene la mirada interior habla de que la cabeza es un acumulador de energía psíquica que siempre se transforma por el brazo y la mano izquierda.

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