domingo, 12 de enero de 2014

QUIENES SOMOS LOS MASONES





VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Se habla, escribe y especula mucho en los diversos medios de comunicación y redes sociales, sobre ¿Qué es la masonería? ¿A que se dedican los masones? ¿Qué finalidad persiguen? Las especulaciones han sido muchas veces influenciadas por los seculares detractores y se amplía el tema debido a la imaginación popular que teje pintorescas leyendas de la fraternidad, truculentos relatos sobre los ritos misteriosos y ocultos, siempre presididos por el diablo e inspirados por genios maléficos y festivos con socarrones cuentos acerca de la ingenuidad de sus miembros,   donde solo sirven de plataforma a un grupo contrarios a las doctrinas religiosas que imperan en la sociedad, y en fin un sin número de truculentos relatos que van formando una malversión en la mentalidad popular, creando un gran telón de un enorme escenario en la que nos representan en las diversas formas en que su inventiva nos concibe, tales como de horror, misterio, drama, comedia, etc. formando una gama de matices que continuará haciendo que sea fuente inagotable de argumentos, cuyo fin es hacerlo daño, esto es claro debido a la ignorancia, el fanatismo y la falta de cultura para discernir serenamente y analizar  sobre lo que es la orden Masónica y sus adeptos.


Como se sorprendería nuestros enemigos si supieran que todo lo que dicen y hacen en contra de la orden no nos afecta, y más bien ha servido para meditar y reflexionar en torno a ello, para sacar positivas conclusiones que nos reafirma y consolida nuestros principios  y que brindan temas para trabajos de profundidad filosófica para deleite y cabal comprensión de la Orden por parte de sus miembros.

Es lamentable observar  que mucha gente que posee una cultura vasta, pero completamente ciega y dominada por una carga de supersticiones y fanatismo, inculcados en sus hogares, Y si recorremos la lista de masones, volveremos a encontrar para su sorpresa que siguen siendo masones los mejores y más conspicuos exponentes de la humanidad, en todos sus campos, que por consiguiente si forman parte selecta de la Orden personas de tan altos dotes y solvencia moral, científica, política, económica, por deducción y razón lógica y vital esta Institución no puede ser nunca lo que los detractores creen, lo que a ellos le contaron, sino otra muy distinta o sea el fiel  reflejo de la calidad de sus componentes, es decir que la evaluación de la orden está en razón directa de sus miembros que lo conforman y animan y de los principios verticales que practican.

También hay  miembros que están en la subliminal indecisión de comprender plenamente a la Orden,  y sin cuyo entendimiento, masónicamente se mantienen en la penumbra sin atisbar el cielo, por muy cultos, eruditos y profesionales que sean, para esos hermanos una meditación detenida podría allanarles el camino hacia una justa comprensión y dirigirles hacia la blanca luz.

Es decir, todavía no le han tomado el pulso, no han encontrado la escala que los conduzca a la parte alta del edificio

Voy a comenzar definiendo ¿Qué es la Masonería? Es una agrupación de hombres libres de espíritu y sin inhibiciones; libres de pensamiento y libres del dogma del prejuicio. Que tiene su vida ordenada por las buenas costumbres, que no trasgreden la ley moral, que respetan su propia personalidad y la ajena, que se dedican a buscar infatigablemente y con verdadera pasión  el por qué y para qué  vivimos, que estudian las relaciones de causa y efecto, las leyes y principios filosóficos de virtud, amor, tratando siempre de acercarse al camino de gracia y perfección que nos ponga delante del principio creador que somos nosotros mismos.

En la armonía y la belleza desbordante de las cosas se basa la perfección, así nosotros tratamos de que todo lo que nos rodea encaje en este principio para obtener un mundo de  vasta comprensión, tolerancia, equilibrio de fondo y forma, de amor, de paz y que el agua clara recogida de manantial abrupto tome la forma del vaso en que bebemos la sabiduría. Es a esto a lo que nos dedicamos  los masones, a buscar la perfección relativa y dolorosamente imperfecta de nuestra propia persona, en primer lugar y por ende, la de los demás seres y cosas humanas con las que diariamente tenemos interrelación. ¿Lo que conseguiremos? Posiblemente no a la plenitud por ahora, pero poco a poco y cuando gradualmente vayamos comprendiendo y auscultando mejor a nuestros semejantes y a nosotros mismos, lo conseguiremos con toda la seguridad en una gran parte. Por tanto seguimos labrando y puliendo la piedra bruta de nuestras acciones.


Muchas personas se inician  en la orden pretendiendo escalar posición social, política y económica, es decir esperan hallar el paraíso para sus afanes de ambición personal inescrupulosa, piensan que van a encontrar un campo propicio  para su modus vivendi. Pero cuan desilusionados se sienten cuando descubren que en realidad los auténticos masones vienen a dar y no a pedir. La ayuda masónica es sobre todo espiritual y moral;  ya que cuando un hermano delinque, nosotros no lo amparamos ni lo escondemos o protegemos en contra de las leyes y de la moral, estamos muy lejos de todo eso, solamente lamentamos y nos consternamos que haya caído en desgracia  esperando que se arrepienta y reivindique, ayudando sí, en ese caso a sus familiares, pero jamás apoyándole en sus inmoralidades que inexorablemente han de separarlo de la Institución y no guardar de él ni vestigios de su paso entre nosotros. Esta clase de hermanos que sí es verdad que ingresan a la orden en todas partes del mundo, es afortunadamente muy reducido y solo se desengañan al descubrir la verdad, avergonzados y aun regenerados, pero la Ley Natural lo separa definitivamente lejos de las Columnas de esta Orden de virtud y moral.

Pues bien al perseguir el perfeccionamiento espiritual de nosotros mismos, en primer lugar y de la humanidad toda; el cultivo paciente de las ciencias, la práctica sostenida de las virtudes, la acrisolada moral, la tolerancia, el reconocimiento implícito y absoluto de valer de cualquiera otra persona, tanto como el nuestro propio, el acercamiento y culto a la amistad para emprender asociaciones, dentro de una totalidad de valores a la especie humana por el amor y juntos buscar la mayor felicidad en la tierra, rechazando egoísmos, envidia, ambiciones desmedidas, hipocresía, construyendo tercamente con nuestra piedra cúbica espiritual y la de los demás seres humanos el templo universal de amor, dando bienestar y paz a una humanidad que eternamente busca esta conquista empezada por nuestros primeros Gran Maestros.

Creo que es necesario  enumerar algunas pautas  que nos ayudará en el tránsito de nuestra orden: Creer en el alma y su inmortalidad. La pregunta es ¿Dónde debemos buscarle? Dentro de la maraña de nuestras acciones, allí los masones desbastamos la Piedra Bruta con laboriosidad de un artista consumado  y convertimos en Piedra Útil para construir nuestro templo que será permeable a las vibraciones  de tono mayor que anidan en las virtudes, en la moral y en el  amor. Otra pregunta ¿Qué haremos cuando le encontremos? Pulirla y limpiarla de impureza con el cincel de la ciencia y la virtud hecha hábito y con el mazo agudo de la razón y el amor para que sea libre, brillante, bello y contundente. ¿Y que finalidad se persigue con ello? Hacerle una pieza útil como la piedra cúbica que encaje intersticialmente en la plétora de su plasticidad con el gran templo moral que vamos construyendo dentro de nuestro yo, donde se cante los himnos de libertad, hurras a la vida, hosannas y aleluyas a nuestros propios descubrimientos  de nuestras cualidades excepcionales que poseemos para llevar a cabo la gran obra de amor para que la paz y el amor reine sobre todos.

¿Cómo construimos nuestro templo interno? Como la palabra masones quiere decir albañiles y todo en la Masonería se enseña por medio de símbolos y alegoría, el fin nuestro ha de relacionarse con el oficio que representamos. El templo que debemos ir construyendo es el templo de la Naturaleza, en que debe reinar la libertad, la igualdad y la fraternidad, entendidas en el sentido masónico: templo en que se enseñe la verdad, la virtud, la moral y el amor. Y luchamos contra la intolerancia, el fanatismo y la ignorancia.

Aclarando el término Naturaleza, quiere decir es el estado ideal del hombre donde se encuentra y se conserva la perfección y la felicidad. Es decir devolver al ser humano estas cualidades juntamente con la libertad, igualdad y fraternidad natural.

Libertad: Es la independencia absoluta e ilimitada del humano a obrar como mejor le parezca, por lo cual es dueño de sus actos. La libertad tiene a la naturaleza por principio, a la justicia por regla, por salvaguardia a la ley; sus límites morales están contenidos en esta sublime máxima “Lo que no quieras para ti, no la quieras para otro”. Por tanto la libertad es idéntica a la soberanía, donde dejamos de súbditos, ya que respondemos a nosotros mismos.

Para los masones la Igualdad es absoluta en toda clase de derechos sean innatos o adquiridos. “Los humanos son iguales en derecho y desde todo punto de vista son de igual condición”. No hay primero ni último, no hay fuerte ni débiles, ni grandes ni pequeños, sino hermanos. Por tanto en la Masonería hay la ausencia completa de privilegios, colocando al ciudadano en la misma categoría, bajo el concepto de los derechos. Nosotros reconocemos que todos los humanos hemos nacido iguales, por tanto creemos que no hay ningún a diferencia entre el que manda y el que obedece, entre el que produce y el que consume, entre el que paga y el que cobra: uno y otro formado por el mismo principio creador, compuestos de una misma materia, sujetos a las mismas afecciones físicas y a las mismas causas de destrucción. Únicamente el mérito de la sabiduría, el talento, la virtud y el trabajo son las únicas distinciones que admite voluntariamente. Sin querer trastornar el equilibrio social, ni igualar fortunas, ni despojar a los unos en beneficio de todos.

La fraternidad es la supresión de toda desigualdad, de toda distinción de derechos, de modo que no ha de haber sino una sola familia universal donde se congregará la humanidad para cultivar en fraternidad el lazo más íntimo y profundo que la simple amistad, y a la vez su extensión más amplia, por cuanto abarca y deberá abarcar a todos quienes la reconocen y profesan, compartiendo en comunidad los ideales, objetivos y aspiraciones, aun cuando su cultura y sus ideas pueden ser muy diferentes.

Por tal razón hay que despojarse previamente de los errores y falsas creencias, para iniciar el camino de la verdad, cuyo conocimiento simbólicamente se va comprendiendo por un conjunto de signos y alegorías, cuyo conjunto constituye la actitud masónica y allí estaremos capacitados para hacernos reconocer universalmente como hermanos, puesto que solo podemos encontrar la fraternidad en la misma medida y grado en los que la reconocemos y practicamos. También tenemos en nuestro seno a la fraternidad, en el sentido restringido al socorro mutuo entre los hermanos.

Siempre tratamos  que todos los hermanos  trabajen  para que la fraternidad se haga efectiva, se generalice y se extienda sobre toda la tierra como una relación normal entre todos los seres humanos, los pueblos y naciones. Toda persona puede ser hermano y debe hacerse en lo más íntimo de nuestro corazón. Esa es la verdad de la Fraternidad que mucho pronunciamos y poco practicamos. Es decir es una comunión con el principio de la vida, por un lado, y por otro como un instrumento para hacer caer las barreras ilusorias que actualmente dividen  a los hombres. Cuando caiga ese velo que cubre los ojos a la humanidad, la Masonería habrá esparcido su luz en la tierra


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