miércoles, 9 de diciembre de 2015

LA INTELIGENCIA Y LA LIBERACION


                                                VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
(profesor de almas) 

Los poderes más altos de la mente son la comprensión, la inteligencia y la intuición. Igualmente tenemos tres cuerpos que son el físico, mental y emocional. El físico refleja el ser, el mental el saber y el emocional la creatividad gozosa. Por supuesto que todos estos son formas en la conciencia, que parecen estar separados, con cualidades propias. La inteligencia es el reflejo en la mente del poder del conocimiento. Es lo que hace que la mente conozca. Cuanto más brillante es la inteligencia, tanto más amplio, más profundo, y más verdadero es el conocimiento. Conocer cosas, personas, lugares y conocerse a sí mismo son todas funciones de la inteligencia: La última es la más importante y contiene a las otras dos. La no comprensión de uno mismo y del mundo conduce a falsas ideas y deseos, que a su vez conducen a la esclavitud de los dogmas y filosofías que no permiten ser libres y avanzar a la transformación del ser interno. La justa comprensión de uno mismo es necesaria para la liberación de la esclavitud de la ilusión de las apariencias. Se puede comprender todo esto en teoría, pero cuando se llega a la práctica se encuentra que fallamos en sus respuestas a las situaciones y a las gentes y que las reacciones inapropiadas lo único que harán es aumentar la esclavitud. La vida es demasiada rápida para una mente obtusa y lenta. Comprender, puede ser demasiado tarde cuando los antiguos errores ya se han repetido.

Por eso es necesario dar respuestas a la vida, no solo inteligente sino también rápida y efectiva. Pero esta respuesta no puede ser rápida a menos de que sea perfectamente espontánea. Nos preguntaremos entonces como puede ser espontánea? Lo que puedo poner para aclarar esta pregunta: el espejo no puede hacer nada para atraer al sol. Solo puede reflejar y mantenerse brillante. Así sucede con la mente siempre está dispuesta, el sol brilla en siempre. Para aclarar mejor, voy a poner otro ejemplo donde la mente funciona como las antiguas funciones en el cine donde se proyectaba una cinta, allí  la luz no estaba en la película, pero la película coloreaba la luz y hacía que parezca que se mueve al interceptarla.

Por lo que podemos afirmar que la perfección es un estado de la mente, siempre y cuando esa sea pura y que podemos situarnos más allá de la mente, teniendo el valor de que somos más allá del ser y del no ser y que mediante una meditación profunda del yo podemos descubrir nuestras ataduras y cómo podemos desatarlas, soltar las amarras que nos tienen esclavos y allí recién veremos el gozo de la libertad que hemos conseguido mediante nuestro propio poder, incitando al corazón a desear la verdad y ponerle a trabajar a la mente a que busque. Es el mismo poder que nos mantendrá vivos y esto se llama vida. Y esta vida es eterna, lo que vivimos son aconteceres temporales, cambiantes y siempre seremos el todo en armonía y cada respuesta que encontremos será una manifestación perfecta, sin esfuerzo e instantánea, porque el pensamiento, el sentimiento y la acción de uno será pura desde nuestra fuente de de amor de dónde venimos siguiendo el rastro de la disolución de los problemas solventes universales de la indagación y de la solución justa.


sábado, 7 de noviembre de 2015

GRATIFICANTES MOMENTOS DE SOLEDAD



VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
(profesor de almas)



Una tortura para muchos, esa soledad, delicia de personas avezadas. La soledad es un fenómeno mental y emocional que tiene en su base una emoción poderosa con valor de supervivencia. La soledad consiste en la ausencia de compañía y a veces esa  soledad es deseada, y otras ocasiones involuntaria y se prolonga mucho en el tiempo, terminando siempre como un sentimiento de soledad ingrato y doloroso.

El sentimiento de soledad no siempre es dañino. En algunos casos se puede elegir realizar tareas en solitario como opción personal. En este caso se trata de una soledad deseada que nada tiene que ver con sentimientos de tristeza, sino que puede ser muy gratificante porque fomenta el bienestar emocional. En definitiva, se trata más bien de gozar de momentos de intimidad más que de soledad. Miguel de Unamuno, en su ensayo sobre “La Soledad”, considera que el ejercicio de la soledad, el aislamiento y el recogimiento personal, son fundamentales para conocer a los otros hombres y para ahondar con más intensidad en la entraña de uno mismo.


Cuando una persona decide disponer de tiempo para sí, se trata de alguien que goza de estar sin la compañía de los demás durante un tiempo limitado. Suele producirse por una decisión personal que desemboca en algo saludable: momentos dedicados a uno mismo que pueden ser necesarios e imprescindibles para fomentar el bienestar personal. Ello indica que se es capaz de estar sin otras personas, señal de autonomía e independencia. Cuando una persona tiene vínculos sanos y fuertes con las personas de su entorno está preparada para disfrutar de su intimidad, no sufre por estar sola porque sabe que cuenta con personas cercanas que le aportan bienestar y a las que puede recurrir si lo desea.

La soledad deseada o autonomía no es sólo una opción, resulta recomendable para cualquiera. Puede asemejarse a un rato para el descanso, ya que es un momento libre de obligaciones con los demás que se puede destinar a lo que apetezca. En esos momentos, es probable que se sienta una sensación cercana a la libertad, que a su vez puede inspirar el sosiego necesario para sobrellevar el estrés de la vida diaria. Gozando de esta libertad personal se puede elegir qué es lo que más se desea en ese momento sin necesidad de dar explicaciones a nadie, que es lo mismo que quitarse todas las obligaciones de encima, aunque sea sólo por unas horas. Incluso existen personas que han hecho de la soledad deseada un estilo de vida, que han elegido llevar una vida más independiente, o las personas que gozan viajando solas o, incluso, los que prefieren realizar tareas en solitario en su tiempo libre.

Todo el mundo debería reservar ciertos momentos de intimidad para uno mismo, donde es probable que se sienta una sensación cercana a la libertad, que a su vez puede inspirar el sosiego necesario para sobrellevar el estrés de la vida diaria. Más aún en la sociedad actual, en la que es difícil encontrar situaciones en las que se pueda disfrutar de dicha sensación de libertad, normalmente por falta de tiempo debido a las obligaciones diarias. A pesar todo, y de la importancia que tiene saber y poder gozar de tiempo para uno mismo, no debe caerse en el aislamiento. Disfrutar de tiempo personal para sentirse bien, puede beneficiar a la salud psicológica siempre que no suponga un abuso y se descuiden los vínculos que unen a las personas cercanas. La autonomía no debe ser sinónimo de aislamiento. Cuidar y mantener las relaciones existentes siempre es una buena inversión, ya que solamente se gozará de la independencia si se tienen relaciones sociales fuertes y satisfactorias.

Pero también la soledad es una ocupación diaria, como lo es la vida del escritor que desea, profundamente, escribir; es decir, estar solo. Es probable que sufra por ello, pero jamás renunciará a ese status de autonomía y libertad, a esa condición inspiradora. La literatura es hija de la soledad; los libros, hijos del silencio. Kafka lo sabía: “Tengo que estar mucho tiempo solo. Todo cuanto he realizado es sólo un logro de la soledad”.  Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas. Igualmente el pintor, el escultor, el actor, el músico necesitan armarse de una soledad, esa soledad que existe entre la obra y el artista, donde todo lo demás es secundario. En esa soledad deseada se desborda el talento, estimula la creación y nacen las grandes obras de arte.

La solución consiste en vivir la soledad como una experiencia positiva y equivale a estar satisfecho con uno mismo, a disfrutar de los momentos de nuestra única y exclusiva compañía y a tratar de comprender con curiosidad y paciencia nuestro propio mundo interior.


lunes, 12 de octubre de 2015

LA PALABRA PRECISA



VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

En un mundo invadido las 24 horas por campañas publicitarias, noticias negativas y alarmistas, espectáculos donde la violencia es el personaje central, medios de comunicación intolerantes y aborrecibles, es necesario hacer un pare en esa vorágine para buscar la expresión impecable y elevada, donde la palabra sea el reflejo de nuestros deseos de cambios, de transformación, de meditación, de paz y alegría y así pensaremos bondadosamente, hablaremos suavemente y con claridad y verdad y estaremos cambiando al mundo. 


La palabra una vez dicha no tiene regreso.
La sabiduría de la causa y el efecto nos enseña que todo es importante, cada respiración, cada sílaba, cada oración. A medida que caminamos por lograr la iluminación de nuestro ser, nada carece de significación, todo cuenta. Imaginémonos que todos los pensamientos se arremolinan en este instante en nuestra cabeza. Qué pensamientos desearíamos expresar ese momento? Sería una elección  que como muchas veces lo hacemos inconscientemente sin darnos cuenta del significado de lo que decimos y que muchas veces hiere o mata causando conflictos. Valoremos  las palabras para que nos ayuden a concretar nuestros pensamientos y conceptos, a definir nuestras prioridades, ratificar nuestras ideas y opiniones y expresar de una manera sabia nuestra visión de las cosas y nuestras intenciones. Y si no podemos hacerlo ese momento, mejor callemos; el silencio también es expresivo.


La palabra posee poder y nos ayuda a comunicarnos nuestras intenciones en forma consciente, por ello no debemos descuidar reflexionar sobre lo que pronunciamos acerca del yo, del no yo y de otros yo que vamos inventando conforme avanza la edad. No utilicemos la palabra para afianzar y confirmar el yo ilusorio. No la utilicemos para expresar que existimos y que estamos aquí vanidosamente delimitando nuestro espacio territorial con el falso ego, el falso yo. Al poner de manifiesto nuestros puntos de vista, utilizamos palabras para definir la ciudad concreta del ego y la noción del “mi” y de “lo mío” y así solo nos contamos a nosotros mismos historias acerca de nosotros y de nuestras vidas.

Al hablar a otros, hablaremos de nosotros valorando lo valioso  de la palabra pronunciada con excelencia, donde se refleje la sabiduría interna, la visión clara pero profunda de los fenómenos que nos suceden cotidianamente. Las palabras articuladas sin necesidad del ego y del engaño son maravillosas porque significa que podemos hablar con claridad, sin propósitos ocultos y con simplicidad, alcanzando momentos de felicidad plena en la vida, ya que resonarán en la inmortalidad del tiempo como enseñanzas que se transmitirán. Todos tenemos momentos notables, momentos en que nos hallamos en contacto con quienes somos y lo que somos. En ese momento preciso podemos ser capaces de expresar nuestra propia verdad honradamente, sin temores, como buscadores de una luz que nos aclare la vida, el espíritu y que eleven el alma se eleve hacia los confines del universo como luz guiadora.

Rechacemos la manipulación donde la falsedad pretende adquirir ribetes de verdad mediante
Peña Nieto un político mentiroso producto del marketing
de la televisión de México
declaraciones engañosas e inescrupulosas. Vivimos en el mundo de la mentira abierta que es contraproducente en la conciencia, en especial de los débiles, de las masas que marchan sin saber a dónde van. Los que avanzamos en el sendero espiritual es probable que no nos llegue la sutileza de los mensajes que recibimos, ya que descubrimos rápidamente por la intuición lo claro de lo oscuro, lo franco de la falsedad. No somos débiles ni vulnerables como la gran masa, sino fuertes y poderosos, y tenemos el control de nosotros mismos y utilizamos la palabra con propiedad, sin crear falsas personalidades que dejan sentirnos incompletos, alienados.


Tomemos conciencia de involucrarnos en el bien de la palabra. Tratemos de escucharnos a sí mismos, de forma que podamos oír como suena dentro de uno desde una perspectiva diferente, como si nos encontraremos fuera de sí mismos siendo oyentes objetivos. Decir con claridad, es una actividad que nos pertenece al momento presente con conciencia  de lo que decimos para no causar daño y que la experiencia de que nos escuchen sea placentero y deje profundas enseñanzas y sea de provecho en todas las situaciones que nos enfrenta el destino.




miércoles, 2 de septiembre de 2015

CONSIGUIENDO LA ATRACCION ENERGETICA


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Según el famoso mago y cabalista conocido como Papús, los talismanes son formas que representan las fuerzas creadoras del astral, que es un elemento intermedio entre el alma inteligente y el cuerpo físico. Dicho de otro modo, son figuras compuestas por símbolos y nombres que se asocian por medio de la Ley de la Correspondencia que establece que existe una absoluta concordancia, relación y comunicación armoniosa entre todos los planos en los que se manifiesta la vida en el universo. Todas las leyes que rigen a un plano también rigen a los demás y esto hace conectarse por simpatía armónica con la las fuerzas que las mismas representan, pero su poder se activa mediante la intervención de la mente del humano, como agente cabalístico que es la que las hace entrar en función.

Los amuletos en cambio, son cualquier objeto o figura a la cual una persona le asigna un poder de protección aunque no represente por sí mismo una ley superior, como lo hacen los talismanes. De esa forma, una pata de conejo, una herradura o una piedra de cualquier tipo a la cual la persona que la usa le atribuye suerte y se convierte en amuleto.

Los símbolos han sido llamados formas oraculares y son patrones misteriosos de crear vórtices de fuerza en el mundo invisible. Históricamente han sido relacionados por poderes trascendentales, dice la tradición que los antiguos  egipcios, constructores de las grandes pirámides usaron pergaminos con inscripciones de nombres mágicos que eran colocados debajo de las piedras que iban a ser movidas, entonces uno de los sacerdotes o Kerihebs golpeaba las piedras con una varilla de metal y esto hacía que pudiesen ser levantadas y colocadas en sus respectivos sitios sin importar su peso.

Nuestro mundo es su totalidad es un símbolo del universo, la vida es el símbolo de las fuerzas que lo ejercen. Todos somos agentes trascendentales que usamos un lenguaje  que nos acerca el mundo material con el mundo mental para abrir puertas a las influencias positivas o negativas.

EL SELLO DE SALOMON

Es uno de los símbolos más potentes que jamás ha elaborado el pensamiento esotérico. Contrariamente a lo que se podría pensar no fue inventado por Salomón, si bien tomó su nombre quizá debido a la importancia del símbolo y para darle una pátina de antigüedad. Para Agrippa este símbolo era un emblema del ser humano como microcosmos, como reflejo y correspondencia de la estructura del Universo que es el macrocosmos.

En cualquier caso se trata de uno de los símbolos esotéricos más importantes y está formado por dos triángulos equiláteros, colocados uno con el vértice arriba y otro con el vértice hacia abajo. Los dos triángulos representan los cuatro elementos; concretamente el triángulo orientado hacia arriba simboliza a los elementos fuego y aire y el triángulo orientado hacia abajo el agua y la tierra.

Cuando los dos triángulos llevan en el centro un punto que simboliza la quintaesencia, representan todos los elementos del cosmos que forman al ser humano. Este quinto elemento constitutivo de la naturaleza es el más íntimo de todo lo que existe y puede definirse como el componente principal de todas las cosas a dos niveles en su grado vibratorio más elevado, ya que es energía original cósmica, primitiva, rica en potencial energético emana de un plano superior a su grado inferior formando la materia física conocida o traducida a ella. 

Una vez traducida a la forma física constituirá el alma energética de la misma, y su contenido vibratorio e informativo podrá ser extraído de la materia mediante los procedimientos alquímicos para ser transmitido, por ejemplo, a un líquido y transformándole en medicamento.

El Sello de Salomón combina la fuerza y la belleza, el simbolismo y la cualidad ilustrativa; todo ello permite expresar la verdadera esencia como símbolo de conexión entre ambos mundos; en este contexto, simboliza la relación que hay entre la ciencia y la metafísica, con elementos de medicina y magia, astronomía y astrología, y la conexión simbólica entre los jardines de recreo y el Jardín del Edén, entre el cielo y las cúpulas arquitectónicas y entre la cosmología tradicional y su nexo con la religión.

Actualmente a la quintaesencia se le identifica con la fuerza vital que se encuentra en todos los puntos del universo. Está relacionada con la búsqueda de la piedra filosofal que sería precisamente el grado vibratorio más elevado de la transmutación según los protocolos operativos muy precisos. Dicho proceso debe ser siempre bien canalizado por un operador que reúna las condiciones psicofísicas y espirituales adecuadas, mediante el desarrollo de un campo energético de gran potencia capaz de romper los vínculos de los componentes atómicos y transformar unos elementos en otros.


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