domingo, 27 de abril de 2008

ALEJAR EL SUFRIMIENTO CON AMOR


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
M.·.M.·.

Año 5.767
R.E.A.A.
La Compasión se puede definir como un estado mental que no es violento, no causa daño y no es agresivo. Se trata de una actitud mental basada en el deseo de que los demás se liberen de su sufrimiento, y está asociado con un sentido de compromiso, la responsabilidad y el respeto a los demás. 

La palabra tibetana Tse -wa denota que se trata de un estado mental que implica el deseo de cosas buenas para uno mismo. Para desarrollar el sentimiento de compasión, puede empezarse por el deseo de liberarse uno mismo del sufrimiento, para luego cultivarlo, incrementarlo y dirigirlo hacia los demás. 
Mucha gente confunde compasión con el apego. Aquí tenemos que establecer primero una distinción entre dos clases de amor o compasión. La primera se halla matizada por el apego, se ama a otro esperando que el otro nos ame a su vez. Esta compasión es bastante parcial y sesgada, y una relación basada exclusivamente en ella es inestable. 


Una relación apoyada en la percepción e identificación de la persona como un amigo puede conducir a un cierto apego emocional y a una sensación de proximidad. Pero si se produce un cambio en la situación, un desacuerdo o algo que nos haga enojar, cambia la perspectiva y desaparece el como amigo.
El apego emocional se evapora entonces y, en lugar de amor y preocupación, quizá se experimente odio. Así pues, ese amor basado en el apego puede hallarse estrechamente vinculado al odio. La verdadera compasión es la que se halla libre del apego. No obedece a que tal o cual persona sea querida sino que deben ser reconocidos todos los seres humanos. Desear que todas sean felices y que superen el sufrimiento como me puede suceder a mí. Sobre esta base de reconocimiento de esta igualdad, se desarrolla un sentido de afinidad. Tomando eso como fundamento, se puede sentir compasión por el otro, al margen de considerarlo amigo o enemigo. Tal compasión se basa en los derechos fundamentales del otro y no en nuestra proyección mental. De este modo se genera amor y compasión, la verdadera compasión. Viendo la distinción entre estas dos clases de compasión, es necesario cultivar la verdadera que puede ser algo muy importante en nuestra vida cotidiana. En el matrimonio, por ejemplo, existe generalmente un componente de apego emocional. Pero si interviene también la verdadera compasión, basada en el respeto mutuo como seres humanos, esa unión tiende a durar mucho tiempo. En el caso del apego emocional sin compasión, en cambio ese vínculo es más inestable con tendencia al fracaso. 



Y siendo el amor y la compasión un sentimiento subjetivo, es necesario hacer diferencias. La verdadera compasión es fuerte, amplia y profunda. El amor y la compasión verdaderos son estables, más fiables. 

Por ejemplo, observa a un pez sufriendo intensamente, como se debate con el anzuelo en su boca y no puedes soportar el dolor. No se debe a ninguna conexión especial con el pez, en este caso la compasión surge simplemente del reconocimiento de que ese otro ser también tiene sentimientos, experimenta dolor y tiene derecho a no sufrir. Así pues, esa compasión, no mezclada con el deseo de apego, es mucho más sana y perdurable. Así pues, creo que cuanto más plenamente comprendemos el sufrimiento, tanto más profunda será nuestra capacidad de compasión. Y cuando se tiene mayor conciencia del sufrimiento del otro puede intensificar nuestra capacidad para la compasión. De hecho, la compasión supone, por definición, abrirse al sufrimiento del otro, compartirlo. Pero hay una cuestión básica: ¿por qué deseamos asumir el sufrimiento del otro cuando ni siquiera queremos soportar el propio? La mayoría de nosotros hace todo lo posible por evitar el dolor hasta el punto de tomar calmantes. Entonces, ¿por qué asumir deliberadamente el sufrimiento del otro? Al generar compasión, al asumir el sufrimiento del otro, también se puede experimentar inicialmente un cierto grado de incomodidad, una sensación de que aquello es insoportable. Pero, el sentimiento es diferente porque, por debajo de la incomodidad, hay un grado de alerta y determinación, ya que se asume voluntaria y deliberadamente el sufrimiento del otro con un propósito elevado. Aparece un sentimiento de conexión y compromiso, la voluntad de abrirse a los demás, una sensación de plenitud en lugar de desánimo. El ejemplo del atleta es determinante. Mientras se halla sometido a un entrenamiento riguroso, el atleta sufre mucho, trabaja, suda, se esfuerza. Puede ser una experiencia dolorosa y agotadora. Pero él no la ve como tal, sino que asume como una experiencia asociada con un sentido: el goce. Si esa persona, sin embargo, se viera sometida a cualquier otro trabajo físico que no formara parte de su entrenamiento pensaría: ¿por qué tengo que someterme a este suplicio?. Así pues, en la actitud mental radica la gran diferencia. Los beneficios de la compasión mejoran la salud física y la salud emocional. Induce a una sensación de felicidad y serenidad, ya que la vida altruista constituye un componente básico para la felicidad, por estar asociada a un incremento de energía y autoestima y una especie de euforia. También nos proporciona una interacción que es emocionalmente nutritiva e igualmente esa serenidad del que ayuda, vinculada con el alivio de perturbaciones, disminuye el estrés. 

Por tanto al generar compasión se empieza a reconocer que no se desea el sufrimiento y que se tiene derecho a alcanzar la felicidad. Eso es algo que puede verificarse con facilidad. Se reconoce luego que las demás personas, como uno mismo, no desean sufrir y tienen derecho a alcanzar la felicidad. Eso se convierte en la base para empezar a generar compasión.


La filosofía budista nos enseña como retornar al estado natural de la mente y recuperar así nuestro equilibrio.

sábado, 19 de abril de 2008

EL ZODIACO Y SU INFLUENCIA EN LA HUMANIDAD


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA M.·.M.·.
A pesar de la antigüedad de los ritos esotéricos, no es fácil determinar si éstos provienen del imperio caldeo-asirio, pueblo al que, basándose en antiguos monumentos descubiertos, se le asignan unos orígenes que pueden remontarse a cuarenta siglos antes de Cristo. Con respecto a los principios religiosos que formaban las creencias de la cultura caldea-asiria, hay que señalar que el fundamento principal de aquella religión era la astrología. Su doctrina se asentaba, fundamentalmente, en el movimiento de cinco planetas a los que llamaban intérpretes, entre los que el principal era Helios (el sol). Observaban la trayectoria de los astros en el firmamento, así como el color de los mismos, y de estas observaciones deducían todo tipo de fenómenos climatológicos: cambios atmosféricos, tormentas, temperaturas, lluvias, eclipses de luna y del sol, aparición de cometas, etc. Aquellos avanzados astrólogos situaban junto a los cinco planetas treinta astros, a los que daban el nombre de “dioses consejeros”. De ellos, quince habitaban sobre la tierra y los otros quince bajo la misma. Por este método podían diferenciar claramente, según ellos, los asuntos celestes de los humanos. Añadían a continuación, doce señores de los dioses, cada uno de los cuales estaba encargado de presidir un mes y un signo del zodíaco. Sostenían que la luna se encontraba más cerca de la tierra a consecuencia de su peso; y también que sus revoluciones se realizaban en menos que las del sol porque el círculo que describía era mucho menor. Fueron los sacerdotes caldeos los que crearon el Zodíaco e hicieron la división del cielo en doce partes iguales, a las que llamaron las “doce casas zodiacales”. Con el nombre de horóscopo fue designado el principio de la primera casa. 

Esta primera casa era la de la vida;
la segunda, la de las riquezas;
la tercera, la de los hermanos;
la cuarta, la de los parientes;
la quinta, la de los hijos;
la sexta, la de la salud;
la séptima, la del matrimonio;
la octava, la de la muerte;
la novena, la de la religión;
la décima, la de las dignidades; l
la undécima, la de la amistad; y,
la duodécima, la de las enemistades.

El Sol les era favorable y bienhechor, y significada reyes, príncipes, grandes jueces, etc. La Luna melancólica y húmeda. Imperaba sobre los comediantes, taberneros y todos aquellos trabajos se desarrollan de noche. Marte seco y ardiente y dominaba sobre los guerreros, cocineros, panaderos, fundidores, cerrajeros y demás oficios que se empleasen hierro y fuego. Saturno triste y frío. Reinaba sobre los viejos, los eclesiásticos, monjes, conventos y en general sobre todos los que se encuentran apartados de la sociedad, realizando una vida contemplativa. Júpiter templado y benigno y su imperio se extendía sobre sabios, grandes filósofos, los magistrados, etc. Mercurio era variable e inconstante. Influía sobre los astrólogos, geómetras, poetas, historiadores, físicos, inventores y, en general sobre quienes se dedicaban a las ciencias y las artes. Venus fecunda y bienhechora y tenía bajo su protección los amores, las bodas, músicos, joyeros, perfumistas, etc. Los signos dividían en: Positivos: Aries, Leo, Sagitario, Géminis, Libra y Acuario. Negativos: Tauro, Cáncer, Virgo, Escorpión, Capricornio y Piscis. Cardinales: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Fijos: Tauro, Leo, Escorpión y Acuario. Mutables: Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis. Fuego: Aries, Leo y Sagitario Tierra: Tauro, Virgo y Capricornio. Agua: Cáncer, Escorpión y Piscis. Aire: Géminis, Libra y Acuario. 

Todo lo anterior expuesto pertenece a la llamada Astrología Judiciaria, cuyo fundador se cree que fue Hermes Trimegistro, que también practicó otras ciencias ocultas que han recibido el nombre de “hermetismo”, derivado del famoso egipcio. 
 
Existe otro tipo de astrología que es la denominada Astrología Médica, y que trata del influjo de los astros en las distintas partes del cuerpo. Hipócrates mantuvo la teoría de que los astros influían directamente en el desarrollo y aparecimiento de las enfermedades. 

Galeno tenía una especial preocupación por la luna y opinaba que los días claves pertenecían a las diferentes fases del satélite de la tierra. También admite la intervención de los demás astros y se apoya en que si éstos carecen de influjo, y el sol fuente de luz, calor y vida, es el único que rige las cuatro estaciones del año, éstas deberían ser idénticas siempre, sin ofrecer ningún tipo de variación, ya que el curso del sol no varía; por tanto, es preciso hallar otra causa que explique esta falta de uniformidad climática. Para Paracelso, los astros llegan hasta nosotros viciando la atmósfera del éter que envuelve y protege a todos los seres. Los efectos de estas influencias cambian al tenor de la buena o mala disposición del ser sobre quien actúa, dependiendo asimismo de la naturaleza del astro. Hermes Trimegistro incidía sobre la acción de los planetas sobre los cinco orificios de la cabeza. Newton y Mead hacen alusión al influjo de la luna sobre las mareas, de donde se deduce que igualmente puede influir sobre el cuerpo y su sistema. Según los principios generales de la astrología: 

El Sol gobierna el corazón y la cabeza. Domina sobre la felicidad, la esperanza y las ganancias. La Luna gobierna el cerebro y brazo derecho. Tiene dominio sobre los sueños, las heridas y los robos. Júpiter rige el hígado y el vientre. Domina sobre el honor, las riquezas y los deseos. Venus protege los riñones y el brazo izquierdo. Reina en las amistades y los amores. Saturno gobierna sobre el bazo y el pie izquierdo. Marte rige las partes genitales y la hiel. Mercurio el pulmón y el pie derecho.
Los orificios de Hermes a que antes aludimos, se rigen mediante los siguientes influjos:
Júpiter y Saturno, las orejas Marte y Venus los agujeros de la nariz. El Sol y la Luna, los ojos. Mercurio, la boca Con respecto a las divisiones zodiacales, sus influencias sobre las partes del cuerpo son: 
Aries la cabeza. Tauro el cuello. Géminis brazos espalda. Cáncer sobre el pecho y el corazón. Leo el estómago. Virgo en el vientre. Libra riñones y las nalgas. Escorpión sobre los órganos genitales Sagitario sobre los muslos. Capricornio en las rodillas. Acuario sobre las piernas. Piscis sobre los pies. Este arte de leer los astros, pasó directamente de Egipto a Grecia, donde adquirió auge extraordinario y donde se le dio el nombre de ASTROLOGIA, que quiere decir :"ciencia de las estrellas". 
Homero habla a menudo de esta ciencia. Tales de Mileto, Pitágoras y Demócrito la difundieron por toda Grecia. A partir de Alejandro Magno, que en varias ocasiones acudió a los horóscopos cuyas predicciones se cumplieron, se fundieron las distintas ramas de las Astrología.
 
También en Roma tuvo la astrología muy favorable aceptación; confirma el hecho de que todos los patricios que poseían fortuna se costeaban los servicios de un astrólogo particular, al que le llamaban “el matemático”. Durante todos los tiempos, la astrología tuvo gran auge y en el siglo XVI siguiendo una vez más los caminos trazados por los antiguos egipcios y caldeos, sin prescindir de la cábala, la magia, la alquimia se prosiguió y se incrementó el conocimiento de la astrología y fue que uno de sus seguidores Pecho Pomponazzi, partidario de Aristóteles, quien escribió su Tratado sobre la Inmortalidad del alma, donde sostiene que la razón por sí sola está incapacitada para resolver esta cuestión, que sólo puede ser desvelada mediante revelación. Dicho tratado se quemó por orden de los inquisidores de Venecia, yendo además a engrosar el número de las obras prohibidas por mandato del Concilio de Trento. Siguiendo el curso de la historia tenemos a otro famoso astrólogo Miguel de Nostradamus. Era un maestro del don de la profecía; y cada una de las centurias en que el libro se encontraba dividido, fue considerada como un auténtico oráculo cuyo sentido oculto trataban de averiguar. Las predicciones de Nostradamus fueron materia de numerosas publicaciones y fueron reimpresas muchas veces. En castellano existen diversas traducciones bajo el título de "El Talismán de los sueños" y "Visiones Nocturnas". Se dice que Nostradamus que no actuaba como la mayoría de los astrólogos, sino que por su sabiduría y sus estudios de los egipcios y persas logró gran conocimiento sobre los mismos y era capaz de formular, no ya mediante horóscopos o evocaciones de espíritus, sino simplemente por ver a una persona. Y llegamos hasta nuestros días y tenemos al gran astrónomo Hawking con su Historia del Tiempo quien señala que sí la ciencia consigue encontrar una teoría completa del universo, “sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios”. y continua diciendo en su teoría que en tanto el universo tuviera un principio, podríamos suponer que tuvo un creador. 


Pero si el universo es realmente auto contenido, si no tiene ninguna frontera o borde no tendría ni principio ni final simplemente sería. 
¿Qué lugar queda, entonces para un creador?

miércoles, 16 de abril de 2008

ORIGENES DE LA MASONERIA EN ECUADOR


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
M.·.M.·.

Las persecuciones políticas, la ignorancia, decadencia y desidia de las instituciones públicas y privadas que no han podido tener un archivo ágil y eficiente así como los frecuentes incendios, saqueos y censuras han destruido importantes documentos relacionados con la historia, me impide precisar con mayor acuciosidad los inicios de la masonería en Ecuador, pero a pesar de todos estos obstáculos tenemos la certeza que antes de 1809 ya existió una Logia Masónica en Quito, fundada por ecuatorianos que viajaron a Europa, ávidos de saber y en búsqueda de conocimiento y que al regresar al país trajeron moderna instrucción conjuntamente con un amor a la libertad y la decisión de consagrarse a la causa de la independencia, empeño en que fueron ayudados por notables extranjeros que dedicaron sus energías y vertieron su sangre en defensa de los derechos de nuestros pueblos. Aquella logia de Quito dependió de la potencia inglesa. Su Venerable fue Juan Pío Montúfar, que fue Presidente de la Junta Suprema de Gobierno. Otro de sus miembros fue José Mejía Lequerica, de destacada actuación en las Cortes de Cádiz.
Juan Pio Montufar
También parece probado por los pocos documentos existentes que se conoce que en Guayaquil, en 1820, se planificó y ejecutó la Independencia de Guayaquil a través de la Logia Estrella de Guayaquil, que José de Antepara lo calificó como un acto trascendental y definió como Fragua de Vulcano y en forma simultánea forma la división Protectora de Quito para liberar de España a los territorios de la Audiencia de Quito, aspiración que se cristaliza el 24 de mayo de 1822. La Estrella de Guayaquil tiene su origen en las Logias Lautarinas y yendo más atrás en la historia, en 1800 levantó columnas en Londres una logia llamada Gran Reunión Americana, cuyos miembros se denominaron Caballeros Regionales, teniendo como exclusivo objeto unificar esfuerzos por liberar a los pueblos de América del colonialismo español. A esta logia pertenecieron el precursor de la independencia Francisco de Miranda, Bernardo O’Higgins, Andrés Bello, Simón Bolívar, José de San Martín, José Joaquín Olmedo. La logia Estrella de Guayaquil se fundó el 8 de octubre de 1820. De allí para adelante, no se han conservado vestigios hasta 1824 en que el H:. Antonio Valero con poderes suficientes del Supremo Consejo de Bogotá, fundó en Guayaquil la Logia Ley Natural con los H:. Gral. Pedro Lavayen, Hilario Indaburu, Narciso Gutiérrez, José Rodríguez, Nicolás Caicedo, J. P. Moreno, F. Betancourt, J. F. Moréan, Alejandro López, A. Triviño, Miguel Lavayen, Manuel Lavayen y otros; ignorándose la fecha exacta en que se suspendieron los trabajos. Es importante anotar que en 1824 para enfrentar al gobierno de Juan José Flores se organiza en Quito el grupo denominado Sociedad del Quiteño Libre, la misma que estaba integrada por masones como el Gral. Manuel Matheu, Coronel Francisco Hall, José María Sáenz, Pedro Moncayo Esparza.

Pedro Moncayo Esparza La Sociedad del Quiteño Libre fue en sí una logia y su cabeza principal fue el coronel Hall, de origen inglés y el ibarreño Pedro Moncayo y Esparza. Esta Logia del Quiteño Libre lanzó la candidatura presidencial de Vicente Rocafuerte a la diputación de Pichincha y lograron su elección. Rocafuerte fue masón, miembro fundador de las Logias Lautarinas de Chile y de los Caballeros Racionales de Cádiz-España. También fue miembro de la Logia Unida de Inglaterra y del Centro Filantrópico de Guayaquil y de la Gran Logia Unión y Orden de Lima. Rocafuerte con el apoyo de la masonería luego fue nombrado el segundo Presidente Constitucional de la vida república del país.
Rocafuerte

Después vino el predominio de los jesuitas en la política ecuatoriana con García Moreno, en cuya época no es dudoso que existiera algún taller masónico en el territorio, pues hasta se afirma en la tradición popular que el mismo mandatario pretendió hacerse iniciar para conocer lo que de otro modo le estaba vedado; pero que fue severamente rechazado y de allí nació la persecución desembozada y tenaz de que fue víctima la masonería contra la que nunca pudieron ni el tiempo ni las tiranías. Por 1859 estaba establecida en Guayaquil la Logia Filantrópica dependiente del Gran Oriente del Perú, que luego dejó de trabajar. A ella pertenecieron entro otros distinguidas personalidades como José de Villamil, José María Molestina, Bartolomé Fuentes, Juan Puig, Juan José Allende, Juan Destruge, Antonio Neumane y otros. Al iniciarse 1878 la transformación liberal solicita carta del Gran Oriente del Perú y funda un taller que se llamó Redención y que al retornar el dominio conservador desapareció. Quedo entonces vacante el territorio ecuatoriano y que fue ocupado en abril de 1897 por la Gran Logia de los Antiguos, Libres y Aceptados Masones del Perú, quienes establecieron en Guayaquil la logia “Luz del Guayas”.

Eloy Alfaro
En diciembre de 1901 el coronel Alonso Plaza con poderes del Supremo Consejo Grado XXXIII del Perú instaló en Guayaquil una nueva logia bajo en nombre de Sucre, a la que siguió luego la Filantropía del Guayas, inaugurada en junio de 1905, en pleno apogeo de la revolución liberal comandada por el H:. Eloy Alfaro que trajo al país un régimen de libertad de culto e implantó el laicismo en la educación, entre otras innovaciones para integrar a los habitantes a mejores perspectivas de vida. Convencidos muchos maestros masones de que hasta los intereses de la fraternidad, como la legislación generalmente admitida exigían imperiosamente que las logias se desprendieran de la obediencia del Supremo Consejo para fundar una Gran Logia Ecuatoriana, iniciaron trabajos encaminados a este fin, pero la disidencia e intereses personales hicieron fracasar la empresa; mas, en 1910 se obtuvo la creación del Supremo Consejo Grado XXXIII del Ecuador, al cual se allanaron las dos logias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado existentes en Guayaquil y eran la logia Ley Natural dependiente del Gran Oriente de España y Simón Bolívar auspiciada por el Supremo Consejo del Perú, centro establecido en Quito. En 1913 varios miembros de la Logia Sucre de Guayaquil de nacionalidad italiana se retiraron para fundar la logia Aurelio Santti de la obediencia del Supremo Consejo Grado XXXIII de Italia, pero no pudieron continuar sus labores por lo que sus miembros resolvieron devolver la carta y reintegrarse a su madre logia Sucre. Desde esa fecha se suscitaron nuevas agitaciones en pro de la fundación de la Gran Logia del Ecuador, sin que por múltiples causas, el empeño haya tenido éxito; y, más bien se temió por un momento que llegase a decaer la masonería ecuatoriana, pues de las 5 logias que al establecimiento del Supremo Consejo del Ecuador existían en el país, apenas trabajaban con regularidad la Sucre y la Ley del Guayas. Las tres restantes no daban señales de vida, no obstante que algunos de sus miembros hicieron tentativas para emprender en su labor activa que demanda el ideal masónico. Por fin en 1917, dos grupos del H:. de la logia Sucre se propusieron conseguir el establecimiento de la Gran Logia del Ecuador. Al enterarse de las ideas fusionaron sus esfuerzos y acordaron dar un fuerte impulso a la actividad masónica. Y en esta tarea se unieron prominentes miembros de la Filantropía del Guayas y de la Simón Bolívar de Quito, para recomenzar sus labores y después para reunir en su entorno a elementos dispersos fundaron en Guayaquil las logias Luz de América y Eloy Alfaro. El 11 de enero de 1918 la logia Sucre de Guayaquil tuvo una reunión especial y después de que el plan fue expuesto cruzaron ideas entre los concurrentes y se aprobó un acuerdo convocando a las logias ecuatorianas a un congreso masónico que se ocupara de las cuestiones previas a la instalación y reconstitución de la Gran Logia del Ecuador. En sesión especial convocada para este objeto fue conocida la invitación cursada por las logias Filantropía del Guayas, Simón Bolívar, Eloy Alfaro, Luz de América y Luz del Guayas. Las 4 primeras aceptaron la convocatoria al congreso masónico y rompieron los lazos de subordinación que hasta entonces les unía al Supremo Consejo del Ecuador y nombraron sus representantes con plenos poderes para que a su nombre concurrieran al mencionado congreso. La Luz del Guayas aceptó bajo ciertos condicionamientos. El día fijado, 20 de febrero de 1918, se instaló solemnemente el congreso con la concurrencia de todas las logias del Ecuador, presentes a través de diputaciones y ante un gran número de maestros masones. Las sesiones se encaminaron a elaborar el proyecto de constitución y después de un amplio estudio fue aprobado definitivamente. El 3 de marzo de 1918 el congreso masónico declaró terminado sus sesiones y citó a la Gran Logia para su primera asamblea para el día siguiente, en cuya fecha se verificó la instalación de la Gran Logia del Ecuador, se promulgó la Constitución y se prestó solemne juramento de obediencia al nuevo código. Posteriormente y con pocos días de intervalo, las Logias de la Obediencia hicieron igual promesa. La instalación del Vice Gran Maestro se verificó el 11 de marzo y la del Gran Maestro el 1 de junio. Estas ceremonias fueron solemnes y se efectuaron en presencia de más de 200 maestros masones de todo el territorio ecuatoriano. Fue elegido vicepresidente Ismael Pérez Pazmiño y Presidente de la Gran Logia del Ecuador el doctor Miguel E. Castro, que viene hacer los primeros dignatarios de este Gran Oriente masónico. Para formular la Constitución se hizo un estudio comparativo y detenido de cuantas constituciones pudieran existir y se adoptó todo aquello que sin salirse de la tradición y adoptaba de mejor manera a la cultura e idiosincrasia de la masonería ecuatoriana. Así, pues, y con el fin de no dividir fuerzas la Gran Logia auspició a las logias de todos los ritos regulares, con el objeto de facilitar la administración y eligieron el sistema de gobierno de la masonería argentina que dividía el poder supremo del subordinado en las secciones legislativa, ejecutiva y judicial, reuniendo la suma de poderes en el cuerpo legislativo formado por representantes de las logias libres, especialmente por los talleres. Este esbozo tiene la finalidad de preservar el desarrollo de la masonería ecuatoriana y sobre todo tener en cuenta que ha sido un centro de discusión y de trabajo en beneficio del país, ya que sus miembros y talleres han jugado papeles decisivos en la historia política, cultural, económica y social, siendo los personajes más destacados de la vida ecuatoriana masones y su presencia ha perdurado y constituye guía y ejemplo a nuestras futuras generaciones.

Es preciso señalar que la masonería ecuatoriana pese a sus altibajos siempre tiende ha desarrollarse y proyectarse en la sociedad.

martes, 8 de abril de 2008

ARMONIA DE LAS FUERZAS NATURALES


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA Año 5.767

Literalmente la ciencia del viento y del agua, el Feng Shui es la práctica geomántica china de localizar o crear lugares idóneos para vivir, trabajar e incluso morir. Como escribió Eitel, un misionero cristiano del siglo XIX, “los chinos contemplan la naturaleza no como un tejido inanimado, muerto, sino como un organismo vivo, que respira”. 
Para ellos, el concepto de fuerza terrestre era muy importante. Creían que circulaba por canales en el suelo, denominados Lug Mei “senderos del dragón”, y los dividían en dos categorías” Yang y Ying, masculino y femenino, simbolizados por un dragón azul y un tigre blanco. 
Templos, hogares, tumbas y sedes de gobierno se construían de acuerdo con invariables directrices y principios, puesto que resultaba vital emplazar los edificios sagrados o imperiales en los lugares en que hubiese un equilibrio adecuado entre ambos principios, que se manifiesta en el Ch’i, “el aliento cósmico” que también figura en la acupuntura china. Sus orígenes se remontan hasta 3000 años antes de Nuestra Era, cuando se comenzaron a configurar mapas o gráficos que explicaban la relación de la tierra, el cosmos y sus ciclos. Para el 200 Año de Nuestra Era, eran comunes los profesionales del Feng Shui en China, quienes daban gran importancia a la orientación de tumbas. En el siglo IX y XVI aparecen los más grandes maestros, quienes escribieron tratados sobre los fundamentos de esta ciencia. Conceptos como el Lo Shu, los trigramas, el Ba Gua, el manejo de la energía se suman a las interpretaciones del libro sagrado I Ching, para conformar una teoría y práctica que viene a constituir la geomancia china. El calendario chino, la secuencia de los cinco elementos y el uso de la brújula magnética terminan de completar las herramientas de esta disciplina. La belleza y el orden de los paisajes chinos tradicionales no son fruto del azar. Sus antiguas ciudades estaban rodeadas de murallas que las defendían de invasores e influencias malignas. Leones de piedra y dragones de arcilla colocados en dinteles y aleros permitían una circulación equilibrada de fuerzas positivas y negativas.
Se construían pagodas de gran altura en lugares geománticos a modo de enormes agujas de acupuntura, para perforar los puntos más sensibles del paisaje y neutralizar así el sha ch’i, “el aliento de la desgracia”. Conforme a estos principios se planificó la imperial Ciudad Prohibida en Pekín, y la Colina Hueca, punto central de la geometría sagrada china. Expertos como John Michell sugiere que todas las tierras al sur de la Gran Muralla forman un solo dibujo, resultado de miles de años de prácticas geománticas, cuyos orígenes se atribuyen al mítico emperador Yu, hacia el 2000 A:. de N:. E:. Si favorecer el Ch’i era el propósito del Feng Shui, lograr la armonía de todos los elementos del paisaje era la tarea del geomante. Este reunía características de filósofo, médico, geólogo, arquitecto y profundo conocedor de las leyes del Tao. Su misión consistía en armonizar las fuerzas naturales que proceden del cielo y de la tierra para garantizar la prosperidad de toda la comunidad.
Para ello se valía de un complicado conjunto de reglas que determinaba cómo se influyen todos estos factores, y de un instrumento casi mágico: la brújula geomántica, luo p’an, una aguja magnética suspendida en el centro de un disco dividido en más de 30 anillos que encerraban todos los elementos de la cosmogonía china: los puntos cardinales, los cinco elementos, los calendarios solar y lunar, el zodíaco, los planetas, sistemas numerológicos e incluso hexagramas del I Ching. Todo era poco, puesto que, una vez elegido un emplazamiento, la suerte de sus ocupantes quedaba ligado a él para siempre.
El Feng Shui fue desterrado oficialmente de China, pero se siguió practicando en Taiwán, Tailandia, Malasia, Vietnam, Corea, Singapur, Estados Unidos y con la apertura del conocimiento y el advenimiento de la Era de Acuario las filosofías orientales se han impuesto en occidente, ayudando al hombre a “sobrevivir” en el caos que cotidianamente les toca transitar, y le ha llegado el turno a la arquitectura de conectarse con estrategias milenarias como disciplina de ver al mundo, observando el orden perfecto y eterno del universo.
Es una filosofía que nos lleva desde lo particular a lo general de todas las cosas. Podemos verificarla en nuestro organismo, en nuestra casa y lugar de trabajo, hasta en nuestra ciudad, país. Y en países desarrollados vemos que casi no existe empresas y particulares que contraten los servicios de los geomantes para garantizar la buena fortuna y la armonía externa e interna. Existen varias tendencias en la práctica del Feng Shui: La llamada Escuela de las Formas se basa en el entorno del sitio, forma de la casa y objetos que la decoran. La Escuela Budista toma la entrada de la casa como orientación y se ayuda de la interpretación de un gráfico Ba Gua para su análisis. La Escuela de los ocho presagios usa la brújula y puede o no usar los cinco elementos. La Escuela de las 24 estrellas usa la brújula, el entorno, la fecha de construcción y los cinco elementos, siendo probablemente la escuela más sofisticada. Con la ayuda del Feng Shui se logra: Diseñar un hábitat o un lugar de trabajo equilibrado y armónico, teniendo en cuenta distintas variables de las que carece la arquitectura convencional. Un arquitecto o diseñador puede utilizar el Feng Shui conjuntamente con su capacidad tradicional de diseñar, es como mirar con otros ojos su creación. Una técnica apoya a la otra, la enriquece y complementa. Sobre lo ya diseñado utiliza “remedios”, tales como la colocación de espejos, cristales, móviles sonoros, plantas, animales domésticos y el manejo de los cuatro elementos de la naturaleza: agua, fuego, aire y tierra. Producir cambios beneficiosos para las personas que ocupan estos espacios.
Si continua haciendo lo que siempre ha hecho en el pasado, seguirá obteniendo en el futuro los mismos resultados que siempre ha obtenido. Algo debe cambiar en el presente, y con esta herramienta tiene la posibilidad de relacionarse con el mundo exterior como si fuera un reflejo de su mente.

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