miércoles, 7 de mayo de 2008

LOS EFECTOS PRODIGIOSOS DE LA MUSICA

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA  
M.·.M.·.

¿Qué extraño y maravilloso poder poseía Orfeo que con su lira no sólo conseguía que las aves y animales se reunieran en torno a él, sino que detenía los cantos de las sirenas con el suyo propio?
Es que Orfeo poseía el poder mágico de la música, un poder que produce efectos sobre el ser humano, como cambiar nuestro estado de ánimo, relajarnos, divertirnos o conmovernos, hacernos pensar y puede ayudarnos a recordar. 

Orfeo

Es pues, un hecho incontrovertible que la música afecta a las emociones, las cuales a su vez influyen en numerosos procesos corporales; puede cambiar el metabolismo, aumentar o disminuir la presión sanguínea, afectar a la energía muscular, a la digestión, a las secreciones internas y a la respiración. Incluso las redes neuronales del cerebro son sensibles a los principios armónicos. 

En experimentos efectuados con animales se ha comprobado que ciertos tipos de música (El Danubio Azul de Strauss, por ejemplo) tiene una influencia directa en la producción de leche y huevos por parte de vacas y gallinas. Algo semejante se ha observado con las semillas de las plantas estimuladas musicalmente que habían conservado las características perfeccionadas de mayor tamaño, mayor floración y más hojas. La música cambió los cromosomas de las plantas. 

Llave para entrar a los estados superiores
 
¿Es la música un medio para la comunicación y la multiplicación de estados de conciencia? Los antiguos creían que el uso del sonido era la llave más poderosa para abrir las puertas a los estados superiores de conciencia y utilizaban la música como vehículo para viajes a otros mundos porque ofrecía la revelación de las leyes divinas y cósmicas. 

La música es sabiduría, porque es la forma de desarrollo espiritual más directa e intensa que se conoce. Beethoven, por ejemplo, en sus nueve sinfonías contiene numerosos temas y referencias tonales que pertenecen al sendero de la auto trascendencia. Sus últimos cinco cuartetos de cuerda están considerados por muchos como piezas de música más místicas jamás creadas.

También en las obras de Juan Sebastián Bach encontramos una belleza eterna e inmutable, pero este profundo sentimiento místico de la vida era completamente natural en estos dos compositores; no les fue revelado por ninguna escuela esotérica. Existen en cambio muchos músicos que han transmitido en sus obras verdades infinitas buscando inspiración en temas ocultistas. 

Fuente de creatividad
 
Aunque no todos los compositores se ajusten a los principios esotéricos ni sean capaces de transmitir las mismas verdades eternas, lo cierto es que la metafísica y el misticismo suministran una enorme fuente de creatividad al arte de la música. Un arte que, como Mozart, Beethoven, Wagner y otros grandes genios musicales han demostrado, puede mover y transformar la conciencia más poderosamente que ningún otro. 

La idea de que el poder de la música, especialmente la palabra entonada, puede influir en el curso del destino humano e incluso en el orden del universo, se remonta a la música de los vedas. 

El filósofo chino Confucio creía que si la música sublime y hermosa prevalecía en un reino, así florecía la sociedad tanto en la prosperidad espiritual como material, pero si la música se alteraba, ocurrían cambios sociales. 

Por su parte, Platón llegó a decir que los estilos musicales no podían ser alterados sin que, como resultado se derrumbaran las instituciones políticas más importantes.

Aunque resulte paradójico, la utilización de la música militar también ha ejercido una influencia fundamental en el curso de los acontecimientos históricos, porque en épocas pasadas se utilizaba con la intención de provocar resultados devastadores en el campo contrario. Tan eficaces eran los tambores y trompetas en los campos de batalla, que los ejércitos derrotados adoptaban con frecuencia una música similar o idéntica a la de sus vencedores. 

En otras ocasiones, el influjo de la música sirvió para unificar, sirviendo para unir naciones enteras. Por ejemplo la Guerra de Secesión Norteamericana fue una revolución musical: es un hecho histórico que la difusión de canciones patrióticas de libertad fue uno de los métodos más persuasivos por el que los Francmasones reagruparon al pueblo americano. 

La Canción Libertaria se convirtió en una obsesión y se cantaba en todas partes: en las manifestaciones políticas, en las celebraciones patrióticas, en todo tipo de ceremonias. Tales canciones jugaron un papel principal en la formación del sentido de nacionalidad de los norteamericanos. 

La música también tiene su aplicación en el campo de la medicina. Desde las sociedades primitivas hasta nuestros días , los cantos y danzas rituales sirven como un aporte en la cura de enfermedades, es decir tiene fines terapéuticos. Su empleo como terapia o vía para la auto-transformación se abierto campo en la sociedad moderna y ha sido incorporada al campo de la medicina por sus poderosos efectos curativos. 

 
Esoterismo y música
 
Existe una tradición esotérica musical que se manifiesta a través de grupos rosacrucianos, cabalistas, pitagóricos y alquimistas, que fluye desde la Edad Media hasta nuestros días. Esta estrecha conexión entre esoterismo y música parece inseparable, como si los dos campos se iluminaran y complementaran entre sí. 

Para muestra algunos ejemplos:
 
Claude Debussy fue Gran Maestro de la Sociedad Secreta el Priorato de Sión, y se sintió fascinado por las obras ocultas de Edgar Allan Poe. Maurice Ravel estuvo intrigado por muchos aspectos del ocultismo. Erik Satie fue miembro de la Orden Rosacruz francesa. W. Amadeus Mozart fue masón y tanto sus óperas como los trabajos instrumentales contienen claves espirituales y símbolos expresivos de los ideales y rituales masónicos. 

El total de las obras completas de Mozart es de 626, entre las cuales descuellan 18 óperas, 20 misas y 49 sinfonías. Las obras masónicas más notables que se conocen de este ilustre músico son: El Viaje del compañero; Para el cierre de la Logia; La alegría del francmasón; Pequeña cantata francmasónica; música fúnebre masónica; Cantata andante maestoso; La flauta mágica en concreto, fue un trabajo de simbología masónica en su totalidad; El elogio de la amistad. 


Webern estudió entre otras cosas, numerología cabalista. La obra musical de Sibelius tiene un contenido masónico estimulado por ser miembro de una Logia Masónica de Helsinki. La música masónica ritual de Sibelius fue desconocida hasta que dicha música, en forma de un manuscrito fue obsequiada a la Gran Logia de New York por la Gran Logia de Finlandia, en prueba de fraternidad, llevaba la firma de Sibelius. Esta composición fue ejecutada por primera vez en los Estados Unidos en 1935, en la Logia de Investigación Americana. Ese mismo año una edición revisada de esta misma obra fue enriquecida con tres trozos adicionales, incluyendo el tema de su famosa composición Finlandia, que contienen palabras masónicas. 

Josef Hauer fue un iniciado Rosacruz que vio cada nota de la escala como poseedora de un efecto espiritual específico. Lo mismo puede decirse de algunos músicos contemporáneos como Gustav Holts, cuyos estudios profundos de astrología le llevaron a componer su imperecedera Suite de los Planetas y de Norman Thomas Miller, cuyos poemas tonales, enclavados dentro de la música de la Nueva Era, poseen un fondo de las enseñanzas de la Gran Hermandad Blanca. 

En otra línea más ecléctica se encuentra Stockhausen, que no sólo pretende haber reflejado la Música de las Esferas procedentes de Sirio y de los seres cósmicos que allí habitan, sino que afirma provenir de una civilización de esta estrella.

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