miércoles, 9 de enero de 2008

EL TIEMPO: MEDIDA Y DIVISION


VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
El calendario es un sistema de cálculo y registro del tiempo: días, meses y estaciones del año. La rotación de la tierra en su eje con referencia al sol, corresponde a un día. La revolución de la luna en torno a la tierra, a un mes; y la revolución de la tierra en torno del sol, a un año. Las diferentes culturas han desarrollado su propio calendario a través de la historia. El calendario mahometano es uno de los más primitivos. Estrictamente es un calendario lunar. El año consiste en doce meses lunares, que retrogradan a través de las estaciones en unos 32,5 años. El calendario egipcio dividía el año en 12 meses de 30 días cada uno, con 5 días suplementarios que seguían cada 12 meses. Como se ignoraba la pérdida anual de un cuarto de día, retrogradaba a través de las estaciones en 1460 años, de ahí que 1461 años egipcios sean iguales a 1360 años julianos. Al año egipcio se lo llamó vago porque comenzó en diferentes épocas, en diferentes estaciones del año. El calendario hindú es uno de los primeros calendarios lunisolares, en el que el año se divide en 12 meses, con un mes intercalado que lleva el mismo nombre, insertado después de cada mes en que hay dos lunaciones, lo cual ocurre cada tres años aproximadamente. El año comienza hacia el 11 de abril. En el calendario chino el año empieza con la primera luna nueva después que el sol entra en acuario. Consiste en 1 meses, con un mes que se intercala cada 30 meses. Cada mes se divide en tercios. Data del año 2697 a.de C. Por lo que el equivalente gregoriano del año chino 4702 es 2005 de nuestra era. El calendario judío es también un calendario lunisolar que rige desde el año 3761 antes de Cristo, el año tradicional de la creación. El año eclesiástico empieza con la primera luna nueva después del equinoccio de primavera, pero el año civil comienza con la luna nueva que sigue al equinoccio otoñal. Los años son defectuosos, de cada 353 días; regulares de 354 días; o perfectos de 355 días, con un mes intercalado en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 del ciclo Metónico de 19 años. Cada mes comienza con la luna nueva, permitiendo alguna elasticidad para introducir ciertas festividades en días apropiados del año. El calendario romano se presume que originalmente consistió en 10 meses, con un total de 304 días, empezando en marzo y terminando en diciembre. Numa añadió enero y febrero, llevándolo a 355 días, y dispuso un mes intercalar cada segundo año. Los romanos contaban hacia atrás de los tres puntos fijos del mes: las calendas, el 1º, los idus, el 15 de marzo, mayo, julio y octubre, y el 13 de los otros meses; y las noches eran las nonas de marzo, mientras que el 30 de marzo era el tercer día antes de las calendas de abril. El abuso de poder por parte de los pontífices y las múltiples guerras de conquista antes de la era cristiana quebrantó de tal modo el calendario romano que después de la conquista de Egipto, Julio César llevó a Roma a un astrólogo griego llamado Sosigines, quien con la ayuda de Marco Fabio llevó a cabo la primera gran reforma del calendario: El calendario juliano, al que dio su nombre y que entró en vigencia en el mundo occidental en el año 45 a. de Cristo y continuó usándose hasta el 1582. 
Estas reformas consistieron en lo siguiente: El equinoccio fue devuelto a marzo, mediante la inserción de dos meses entre noviembre y diciembre del año 46 a. de Cristo, creando lo que después se conoció como el último año de confusión. Se abolió el año lunar y el mes de intercalar. La duración del año solar se fijó en 365,25 días. 
Como compensación por la acumulación de estas fracciones en un día cada cuatro años, el día extra se insertó a fin de febrero, a la sazón del último mes del año, convirtiéndole el “año bisiesto” de 366 días. 
El quinto mes, Quintilis, en su honor se denominó Julio. Distribuyó en forma pareja los días entre los meses, 30 días para los meses pares y 31 días para los impares, salvo febrero que tenía 30 días en el año bisiesto. Ordenó que entrase en vigencia el 1º de enero del año 45 a. de Cristo. Sin embargo, a pesar de que el calendario juliano entró en vigencia el 1º de enero, el año civil siguió comenzando el 25 de marzo. Augusto desarregló levemente el sistema, y cambió el nombre de Sextilis por Augusto, pero rehusando ser honrado con un mes más corto, como julio, ordenó que se le aumentase a 31 días, reduciendo a febrero a 28 días, salvo años bisiestos.
De ahí que a él le debamos la disposición irregular de los meses de 30 y 31 días. Sin embargo, prestó un servicio importante, al suspender los años bisiestos por unos 11 años para corregir un error de 3 días que se había acumulado progresivamente debido a que los pontífices habían estado intercalando un día cada 3 años en vez de cada 4 durante 36 años, sin que el error de 1 a 3 días en la cronología del período se hubiese corregido nunca.
Posteriormente Roger Bacon escribió una tesis sobre la reforma del calendario y remitió al Papa; y en 1474 el Papa Sixto IV citó a Regiomontanus a Roma para que dirigiera una reconstrucción del calendario, pero falleció antes de terminar su tarea. El Papa Gregorio XII reunió a un grupo de ilustrados para discutir y construir un calendario exacto. Fue así como después de cinco años de estudio se puso en vigencia el calendario gregoriano, que instituyó las siguientes reformas: Se excluyeron 10 días disponiéndose que el 5 de octubre se contase como 15 de octubre; Se corrigió la duración del año solar, estableciéndola en 365, 5 horas, 49 minutos, 12 segundos; se hizo empezar el año el 1 de enero.; los años seculares se convirtieron en bisiestos, sólo si resultaban divisibles por 400, de ese modo se ganaba la fracción de un día cada 100 años que en 15 siglos había ascendido a 10 días. El nuevo calendario fue adoptado de inmediato en todos los países católicos romanos, pero el resto del mundo demoró su aceptación.  

Historia de los meses  

Los nombres de los meses son de gran antigüedad, y aunque en más de un sentido perdieron su significación original, continúan sobreviviendo como parte de nuestro lenguaje común. 
Originalmente tendían a representar los doce arcos de la revolución anual de la tierra en su órbita alrededor del sol, y así eran comparables a los arcos que ahora conocemos como signos astrológicos o astronómicos del zodíaco. La significación original de los meses es la siguiente: Enero: Mes de 31 días, el primero en los calendarios juliano y gregoriano. Se le llamó así por Jano, antigüedad deidad romana que regía puertas y entradas, y por ende todos los comienzos. Se le representa con dos caras, vueltas en direcciones opuestas, para señalar que todo fin es también un comienzo. Se identifica a Jano como Júpiter, e indican que miran en ambas direcciones para proteger mejor la casa que se custodia. Febrero: Mes de 28 días, salvo cuando se le suma otro intercalar en años bisiestos; el segundo mes de los calendarios juliano y gregoriano. No se incluía en el calendario romuliano, y se dice que Numa lo introdujo en el calendario romano en el 713 a. de C.. El nombre se deriva de februare, purificar, de lo que nació Febra, el festival de expiación, celebrando el fin del mes, durante el cual las mujeres eran “purificadas” por los sacerdotes. Marzo: Mes de 31 días, el tercero de los calendarios juliano y gregoriano y primero del romano. Se lo llama el honor de Marte, Dios de la Guerra, el célebre padre de Rómulo, a quien tradicionalmente se atribuyó la recopilación del primer calendario. Sin embargo Ovidio dice que el mes existía antes de la época de Rómulo. Abril: De 30 días, cuarto mes del calendario juliano y gregoriano, segundo del romano. Por lo común se relaciona etimológicamente con aperire (latín: abrir), como la estación en que las flores abren sus pétalos. Sin embargo, los meses romanos tenían nombres según las divinidades y como abril estaba consagrada a Venus y el Festum Veneris et Fortunae Virilis era celebrado el día 1, es posible que originalmente el mes fuese Aphrilis, por Afrodita, nombre griego de Venus. Mayo: Mes de 31 días, el quinto del juliano y gregoriano el tercero del romano. Se dice que se lo llama en honor a la diosa Maya, hija de Atlas y madre de Mercurio y Júpiter. Sin embargo para otros historiadores se lo denominó presumiblemente así en honor de los senadores. El mes era considerado desafortunado para los matrimonios debido a la celebración de los Lémures, la fiesta de los muertos infelices, que tenía lugar los días 9, 11 y 13. Esto se refleja en el proyecto de origen no identificado: “Cásate en mayo y te arrepentirás”. Junio: Mes de 30 días, el sexto de los calendarios juliano y gregoriano, el cuarto en el calendario romano. Oviedo hace que el mes fuera denominado así en honor a Juno, pero en otra parte el autor se contradice este origen. Probablemente junio debe su nombre a la asamblea junior (diputados) del gobierno, y mayo a la asamblea senior (senadores). Antes de la reforma juliana del calendario tenía 29 días. Julio: Mes de 31 días, el séptimo del calendario juliano y gregoriano y quinto del romano. Originalmente se llamó Quintillius. Marco Antonio le cambió el nombre en honor a Julio César, que nació en ese mes. Agosto: Mes de 31 días, el octavo en los calendarios juliano y gregoriano, el sexto del calendario romano. Originalmente conocido como Sextilis, por orden de César Augusto cambió el nombre, quien al rechazar que le honrase con un mes de menor tamaño que el consagrado a Julio César, denominado julio, ordenó que fuese aumentado a 31 días, tomando el día extra de febrero. En la Galia y parte remotas del imperio se le conocía como Aust, lo cual significa cosecha. Septiembre: Mes de 30 días, el noveno en los calendarios juliano y gregoriano y séptimo del romano. Los Ludi Magni, en honor a Júpiter, Juno y Minerva, los romanos los celebraban el 4 de septiembre. En el calendario de Carlomagno se le llamaba “mes de la cosecha”, correspondiendo en parte al Fructidor y en parte al Vendimiario de la Primera República Francesa. Octubre: Mes de 31 días, el décimo en el juliano y en el gregoriano y octavo en el calendario romano. La Equiria cuando el Equuus October era sacrificado a Marte en el Campo Marcio, se celebraba el 15 de octubre. Se efectuaron sucesivos intentos para denominarlo Germánio, Antoninus, Tacitus, Hércules, pero todos fallaron, al igual que el Senado Romano que se propuso bautizarlo como Faustinus, en honor a Faustina, esposa de Antoninus. Noviembre: Mes de 30 días, el undécimo en los calendarios juliano y gregoriano, el noveno del calendario romano. El invierno romano empezaba el 11 de noviembre y se celebraba el 13 con un banquete sagrado en honor a Júpiter, el Epulum Jovis. El propósito del Senado fue denominarlo Tiberius fue vetado por el Emperador, preguntando que propondrían con la llegada del César decimotercero. El Día de Todos los Santos es el 1, el de Todos los Muertos el 2. Diciembre: (Latín: Decem, diez). Mes de 31 días, duodécimo en los calendarios juliano y gregoriano, décimo del calendario romano. Las Saturnales o fiestas de Saturno se celebraba en este mes. Durante el reinado de Cómodo se denominó temporalmente Amazonius, en honor de su amante cuyo retrato habíase pintado como amazonas. Mes sagrado, por el hecho de que Navidad caía en ese mes.
 

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