domingo, 20 de enero de 2008

MORAL MASONICA

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
M.·.M.·.
Puedo decir que no hay un Código Moral Masónico sino que es deber de nosotros crearlo, a base de comprender primero los factores sobre los cuales ese Código va actuar y ver que se puede sobre todo: evitar humillar a los humanos, evitar dividirlos como rebaños, evitar ultrajarlos, dejarlos crecer, respetar su integridad compleja, porque estamos sujetos a ciertas leyes aparentemente contradictorias pero en el fondo son armónicas. Hay muchos libros, enciclopedias donde se tratan este tema del Código Moral Masónico, pero no pasan de ser moralistas líricos los que han escrito volúmenes, copiándose unos a otros, pero sin que tengan un efecto real y práctico como para que la Masonería supere sus dificultades y sus constantes enfrentamientos de falso poder entre hermanos, logias y Orientes, lo que le lleva a un desgaste y a una falta de credibilidad en el resto del mundo. Aquí tenemos que aplicar nuestras virtudes para superarlo con la tenacidad sin límite y un valor de confianza en nosotros mismos para llegar a alcanzar las grandes realizaciones que espera la humanidad.

ESTE CÓDIGO ES UNIVERSALMENTE RECONOCIDO DESDE LA REORGANIZACIÓN DE LA MASONERÍA POR LA GRAN LOG:. DE INGLATERRA, EN EL AÑO DE 1717, Y APROBADO POR EL CONVENIO DE LAUSANA, SUIZA, EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1875, E:.V:. 

1. Adora al Gran Arquitecto del Universo. 2. Ama a tu prójimo. 3. Haz el bien, y deja hablar a los hombres. 4. El verdadero culto a Dios, consiste en las buenas costumbres. 5. Haz el bien, por el amor al bien mismo. 6. Conserva tu alma pura; que pueda presentarse a toda hora delante de Dios, libre de todo reproche. 7. Ama a los buenos, compadece a los débiles, huye de los malvados. Más no odies a nadie. 8. Háblale respetuosamente a los grandes, prudentemente a tus iguales, sinceramente a tus amigos, y con ternura a los pobres. 9. No adules jamás a tu hermano, porque es una traición; y si tu hermano te adula, desconfía que te corrompa. 10. Escucha siempre la voz de tu conciencia. 11. Sé el padre de los pobres. Cada suspiro que tu dureza les arranque, será una maldición que caerá sobre tu cabeza. 12. Respeta al extranjero y al viajero, porque su posición, les hace sagrados para ti. 13. Cuando a tu vez seas extranjero, no abuses de esa circunstancia pretendiendo mayores consideraciones que las de la justicia. 14. Evita las disputas y prevee los insultos, poniendo la razón de por medio. 15. Respeta a las mujeres. Jamás abuses de su debilidad, y muere antes que deshonrarlas. 16. Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, dale gracias; pero tiembla por el depósito que te confía, porque en lo sucesivo, tú serás para ese niño, la imagen de la Divinidad. 17. Haz, que hasta los diez años te tema; hasta los veinte, te ame; y hasta la muerte te respete. 18. Hasta los diez años, sé su maestro; hasta los veinte, su padre; y hasta la muerte, su amigo. 19. Enséñale ante todo, buenos principios; y después, bellas maneras. Que te deba una doctrina esclarecida, mejor que una frívola elegancia. 20. Que sea mejor, un hombre honrado, que un hombre hábil. 21. Lee y aprovecha; ve e imita; reflexiona y trabaja. 22. Y que todo redunde en beneficio de tus hermanos, para tu propia utilidad. 23. Sé siempre contento para todo, con todo y de todo. 24. Jamás juzgues ligeramente las acciones de los hombres. Perdónalas y no las condenes. 25. El Gran Arquitecto del Universo es el que sondea nuestros corazones. Es él, sólo, quien puede apreciar su obra.
Luego de leer con atención estos fundamentos tan valiosos para los masones, me permito reflexionar sobre como se presenta al hombre entregado a sí mismo y sujeto al yugo de las pasiones ; al libertino devorado por el horror que le inspira prematuramente; al avaro que expira andrajoso y hambriento entre montones de oro; al ambicioso padeciendo la tortura de sus deseos, siempre crecientes e inextinguibles y jamás satisfechos ni mitigados, y de tanto otros seres desgraciados, para los que nunca existe un momento de reposo, para los que todo consuelo parece que huye y les está vedado de la dulce serenidad y la apacible calma de un perfecto masón, para quien su Fraternidad, hija de la esperanza, desarrolla los más brillantes ejemplos y le ofrece los más dulces consuelos. 
Si pretendemos gobernar nuestras vidas, es indispensable que antes nos enseñemos a seleccionar con acierto nuestros misterios, no admitiendo por ningún concepto aquello que puedan dañarnos.
Hermanos no nos desorientemos, pudiera ser y con suerte de que algunos de vosotros tal vez como yo crea en el Código Masónico, pero igualmente puede venirnos el desánimo porque la historia de la masonería está principiando, estamos dando recién los primeros pasos en la historia de la humanidad.
Tenemos cientos de años por delante hasta que los pueblos comprendan, hasta que los hermanos comprendan, hasta que cada uno de los que poblamos la tierra comprendamos que somos una entidad espiritual para que brille la unidad humana e impere en nuestro planeta no solo la técnica sino el espíritu. 

Sí, tenemos muchos años y para ello podemos principiar por aplicar los valores del Código Moral Masónico, y nosotros podremos dejar para las futuras generaciones, la verdadera ciencia de la paz, la verdadera ciencia de la cooperación humana, la verdadera ciencia de la excelsitud de la divinidad del humano.

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