martes, 15 de enero de 2008

LAS PARCELAS DEL FUEGO

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Se Dice que la primera forma asumida por Satanás en sus reencarnaciones terrestres fue en serpiente, pero en verdad en el Antiguo testamento, al emplearse a la serpiente para tentar a la pareja bíblica no se lee ni entre lee que se trata del diablo. Mas bien, la serpiente, en los misterios egipcios, indostanos y griegos juega un papel muy importante desde el punto de vista filosófico y esotérico de la “vida universal” como símbolo de sabiduría, de fuerza que pone en movimiento amor y deseo; y esa es precisamente la alegoría que encierra el llamado pecado original. 
En Apocalipsis XII a la serpiente del Génesis se le llama diablo y Satanás. En cambio en la religión egipcia el diablo está representado por “Seth”, dios caído y asesinado de su hermano Osiris. La serpiente ha sido por siglos un ente lleno de misterio y de magia. Su caminar hipnotiza, su ataque aterra y su veneno mata. También engaña y te hace un pecador prolífico como al padre Adán de la mitología hebrea, a quien se le señala como directo responsable de la paternidad de los 5000 millones de humanos en este planeta, cifra a la cual hay que restarle las bajas.
Es temida y adorada en los mitos de numerosos pueblos por su veneno, aunque también se la considera símbolo de vida, ya que todos los años muda de piel. Gran parte de las culturas de la antigüedad la consideraban una divinidad y, por lo tanto, le brindaban culto. 
Para los caldeos, el más poderoso de todos los diablos es “Marduk” que derroca a los dioses Tiamat y Aspú. Entre los cananeos se le llama “Moloch”. Los Indostanos le definen “Mara” el testador de Budha. El primitivo Luzbel, que significa Luz Hermosa, portador de luz que se transforma en el diablo del griego “Diaballein” que significa arrojado, expulsado: Satanás del hebreo “Hassatan”que quiere decir adversario, enemigo. Belcebú significa el “Rival de dios”. Asmodeo, del antiguo Haschmodai es el “Ángel del mal” y curiosamente demonio del griego “Daemon” significa sabio, hombre de bien. 
Lucifer en cambio quiere decir “Portador de Luz”, el que se apodero de la parcela del fuego de dios. Por eso el concepto de satánico se asocia con la idea del mal. En el nombre latino de Lucifer (lux, luz y ferre, llevar) se oculta la expresión judeocristiana de la rebelión universal contra el principio de unidad. En todas las religiones la presencia, existencia o creencia del diablo es la negación y solo desde el Nuevo Testamento adquiere personalidad y nombre. En cuanto a la religión cristiana y muy particularmente la católica, durante los trece primeros siglos después de Cristo no se hace obligación la creencia en el infierno. Es en el Concilio de Letrán en 1215 cuando se crea el dogma como artículo de fe, creencia y existencia del infierno con su máximo personero y representante el diablo y castiga con la excomunión, torturas y hasta la muerte a quienes duden o nieguen su existencia. 
La misma Iglesia católica al traducir en el año 364 en el Concilio de Laodicea el oficial Nuevo Testamento, agregó en los evangelios de san Mateo, san Marcos y san Juan, los versículos en los que se hace hablar a Jesús de un modo más o menos claro, algo que no lo dijo explícita ni implícitamente relacionado con el infierno en la forma que ha enseñado la Iglesia de Pedro. 
Ghenna o infierno son dos palabras que hay que analizar para encontrar los orígenes y la causa de tal creencia. La primera palabra es hebrea y cuyo sonido se asemeja a la voz Hinmo o Jinmon nombre de un valle situado en las proximidades de Jerusalén en el fondo del cual corre Sión. En él, decían, celebraban los adoradores de Moloch (nombre de uno de los dioses de una nación enemiga) ritos. La culpa de la materialización del diablo y hasta la humanización se debe a Dante Aligheri, un iniciado, a tal punto que lo ingenuos aceptan como verdad incontrovertibles las literaturas descriptivas de los horrorosos círculos infernales descritos por él y adquiere realidad y fuerza dogmática el diablo cuando fuere impuesto por la iglesia.
SATAN Y SU CORTE
 
En el libro Posesiones y exorcismos en España, cuyo autor es el profesor D’ Arbo, nos explica en cambio el reino del mal, donde según él, existe un jefe supremo y rey indiscutible de todos los diablos, conocido como Satán. Junto a Satán se encuentra una serie de ayudantes y siervos que son los que forman su maléfica corte real, corte que según la tradición ocultista se desglosa en los siguientes personajes: Rey: Satán Príncipes: 72 Legiones de diablos menores: 1111 Cada una de las legiones a su vez consta de 6666 diablos También hay diversos géneros como son los Igneos que se encuentran en la región suprema del aire y nunca tienen ningún tipo de contacto terrestre. El segundo grupo está los Aéreos que se encuentran pululando en nuestra atmósfera. Son los que provocan tempestades, tormentas y en algunas ocasiones se manifiestan en la tierra, aunque en forma vaga e indefinida. El tercero lo forman los diablos terrestres, que son los que habitan entre nosotros, se arrastran en la tierra, pervirtiendo y destruyendo todo. En el cuarto grupo entran en juego los diablos acuáticos, aquellos que se encuentran en los mares, lagos, ríos, promueven tempestades acuáticas como maremotos, inundaciones y naufragios. Explica que, cuando este tipo de diablos se exteriorizan lo hacen con sexo femenino como las ninfas, las nereidas y las laidas. 
El quinto grupo está formado por los diablos subterráneos. Estos habitan en cavidades de la tierra y provocan las erupciones volcánicas, movimientos sísmicos, terremotos y las grietas terrestres y abismales. El sexto grupo está formado por los diablos lucífugos que reinan en la oscuridad y profundidad de los misterios de la noche. En el arte de los números señala a la cábala y la cifra 11 es la expresión secreta de la cifra divina: 66. También es la mitad de 22 que corresponde a las 22 letras mágicas del alfabeto hebreo.

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